Aquello.

Llegó el momento
de estar en lo cierto.
De comprender que,
acabó todo
y no falta ni un momento.

Es momento de asumir,
que esta historia
llegó a su fin.
Nada queda por contar
y sí, este es el final.

Es triste decirlo,
y más tener que asumirlo.
Pensar que siempre serás
esa historia sin acabar,
ese cuento abierto
que quedó
con un raro final.

Triste.
¿Viste?
Todo aquello que pudo ser
y ya no existe.