Aquello.
Llegó el momento de estar en lo cierto. De comprender que, acabó todo y no falta ni un momento. Es momento de asumir, que esta historia llegó a su fin. Nada queda por contar y sí, este es el final. Es triste decirlo, y más tener que asumirlo. Pensar que siempre serás esa historia sin acabar, ese cuento abierto que quedó con un raro final. Triste. ¿Viste? Todo aquello que pudo ser y ya no existe.