EL REFUGIO DE MI CLARO

Esto es complicado, confuso y extraño a la vez que frágil y sencillo. Hace tiempo que encontré mi claro, hace años que ya logré pintarlo, escribirlo e incluso fotografiarlo. Pero no hace tanto que me di cuenta del refugio que hay en medio de ese claro. Creo que siempre le había dado la espalda mirando la maleza que al rededor se extiende asombrándome del gran caos que me rodea o tal vez, simplemente nunca había estado ahí esa pequeña casita de madera casi en ruinas. 

La observé a lo lejos con miedo a acercarme mientras ella permanecía ahí, resistiendo para no derrumbarse con las caricias del viento, tan débil, tan frágil que creí que se caería antes de que yo pudiese acercarme. Pero resistió, aguantó todo y más hasta que finalmente pude llegar a ella y recomponerla. 
Así que ahora tengo mis pinturas, mi cámara y mis letras como claro cuando quiero escapar. Pero también tengo a mi persona, hacia la que corro cuando tengo miedo, cuando me siento débil y sin ganas de seguir caminando. A veces ella también corre hacia a mi cuando ve que me caigo. A veces, ocurre a la inversa y es ella la que cae en picado, entonces yo corro a salvarla. 
Por eso ya no solo tengo mi claro, ahora también tengo a mi persona, a mi refugio.