LA NOCHE DEL 31 DE OCTUBRE

Aún sigo dudando, si lo que ocurrió aquella noche fue real o tan solo un sueño...

Desde por la mañana ya sentía algo raro, no se... todo lo que me rodeaba parecía un espejismo. Era como si yo no estuviese ahí, había algo ajeno a mi que hacía que mi mente no estuviese sobre la tierra. Salí de casa y todo comenzó a dar vueltas y vueltas y vueltas... Y lo siguiente que recuerdo, es que estaba en un bosque, pero no era un bosque normal... Los árboles tan frondosos que apenas llegaban algunos rayos de sol al suelo, sus hojas eran de color lila y sus troncos negros se tornaban grises cuando algún rayo de sol lograba colarse entre esas extrañas hojas. El suelo blanco se volvía azul al pisarlo, parecía que una aurora boreal se formaba bajo mis pies cada vez que mis zapatos rozaban ese suelo que parecía terciopelo. Creo que en ese momento estaba soñado, no existe tal lugar en este mundo.

De repente una voz empezó a chillar tanto en mi cabeza que hizo que me tirase al suelo, retorciéndome de dolor. Me apretaba la cabeza con las manos todo lo fuerte que podía pero el sonido no se iba... No se cuanto tiempo pasó, aquello pareció eterno. Pero cuando abrí los ojos, aquel mágico bosque se había convertido en un bosque normal de altos arboles de troncos marrones y hojas verdes, con la diferencia de que aquí era de noche. No sabía donde estaba, apenas podía distinguir los gruesos troncos a escasos metros de mi. A medida que iba avanzando hacia ninguna parte, mi miedo iba aumentando. Cada ruido que yo hacía creía que provenía de otra parte, de repente... Una voz comenzó a llamarme en susurros, parecía estar detrás de mi, pero ahí no había nada, las piernas me temblaban, me picaba todo el cuerpo como si algo quisiera salir de dentro de mi. Todo empezó a dar vueltas y vueltas sin cesar. No sé como ni porque en ese instante mis ojos empezaron a acomodarse a la luz y de repente podía ver como si fuese de día. Veía y oía como si viese una película a cámara lenta. Mis pies se separaron del suelo y comencé a levitar sin poder detenerme. Las ramas me arañaban la cara y los brazos. Tenía miedo, mucho miedo pero cuando las ramas dejaron de aturdirme, ese miedo se desvaneció, así sin más. Podía verlo absolutamente todo, mis ojos parecían dos cámaras con zoom... no comprendía nada, pero me daba igual. Solo quería disfrutar del momento.

Y todo eso es lo único que puedo recordar.  Después, caigo y me quedo en el suelo tirada, no me hago daño, no pasa absolutamente nada. simplemente estoy ahí, hasta que me quedo dormida. Cuando despierto vuelvo a estar en mi cama, no se como he llegado hasta ahí, no recuerdo nada. Parece que todo ha sido un sueño, pero siempre amanezco con arañazos por los brazos y la cara...

Al principio tenía miedo, ahora me invade la curiosidad...



¡HASTA PRONTO QUERIDOS SEGUIDORES DE LA WEB!


¡AND HAPPY HALLOWEN!