EN UN HOTEL JUNTO A LA PLAYA

Con 50€ en el bolsillo y el petate al hombro decidí vivir mi propia aventura en solitario, recorriendo las carreteras del país junto a desconocidos. La verdad es que pensé que así me encontraría a mi mismo, averiguaría quien quiero ser, huiría de toda esa rutina que había llevado durante años en una ciudad perdida del mundo. Cierto es que en parte así fue, me encontré a mi mismo, pero también la encontré a ella.

Era un martes de abril, 14 creo recordar y entró ella. Fui el único que se percato de su presencia, al parecer sólo a mi me parecía un ángel, no podía dejar de mirarla. Estaba... ¿cómo se dice? patidifuso, hechizado, anonadado, embelesado... ¡todo a la vez! ¡Hasta me quede sin habla! Se sentó en la mesa de al lado. Supuse que era una cliente habitual o al menos no era la primera vez que allí estaba, ya que la camarera la llamó por su nombre: "Melinda". Sin querer yo también lo pronuncié, como si estuviese hipnotizado. Se giró, me miró con cara de sorpresa y me preguntó, "¿nos conocemos?" Me quedé totalmente bloqueado. Solo supe pronunciar un "no" pero a pesar de ello se levantó de su silla y se sentó en mi mesa dijo que siempre comía sola y que hoy le apetecía tener algo de compañía. 

"El menú del día, por favor" es lo único que pude pronunciar hasta la segunda copa de vino. Entonces empezamos a hablar de cualquier tema, sobre cualquier cosa, parecía que nos conocíamos de toda la vida. Me sentía tan bien con ella... tan completo, tan tranquilo. Era yo mismo, sin miedo a nada y sintiéndome capaz de todo. 

Esa misma tarde fuimos a visitar el pueblo de al lado, paseamos por el puerto, recorrimos sus calles teñidas de blanco y azul, el pueblo estaba desierto vacío, o eso es a lo que a nosotros nos pareció. Todo eran risas y más risas. Parecía que estaba en el cielo. Pero llegó la noche, cada uno se fue a su habitación, ni si quiera nos besamos, tampoco nos dijimos adiós, tan solo nos miramos y sonreímos, como locos enamorados desde niños.

Y en aquel motel en medio de ninguna parte conocí al que un día fue y el que siempre será el amor de mi vida a pesar de que jamas volví a saber de ella.



Hasta pronto queridos seguidores de la web. 

Nos vemos en el próximo post, pasad una gran semana.
 Esta semana estoy de viaje preparando nuevas entradas para los próximos días que espero que os gusten.

Besitos de parte de: una servidora.