TÚ Y YO, CUAL LOCO CON SU LOCURA.

Era un sábado por la tarde, el barrio estaba tranquilo y el sol resplandecía en el cielo, era verano y una muchacha miraba de un lado a otro de la calle ansiosa desde su balcón. Entraba y salía de la casa, se miraba al espejo atusándose el pelo, se cambiaba de ropa una y otra vez, estaba indecisa. De repente su móvil comenzó a vibrar y con la mano temblando cogió la llamada: 
-    ¿Si? Ya bajo.
Tenia la voz temblorosa, un nudo en la garganta y mariposas en el estomago, toda ella era un puro manojo de nervios de pies a cabeza. Cogió el móvil y las llaves a la vez que su mochila para salir de casa a la carrera, tanto que casi tropezó al bajar las escaleras.
Antes de abrir la puerta del portal, coloco su mochila al hombro, se miro en el reflejo de la puerta y con la mano en el manillar, cerro los ojos, cogió todo el aire que sus pulmones eran capaces de concentrar y lo expulso a toda velocidad en un gran suspiro. Abrió la puerta y salió a la calle, de nuevo bajando más escaleras. Miro a la izquierda, nada, luego a la derecha, nada de nuevo, la calle esta totalmente vacía, solo había coches aparcados bajo las sombra de los arboles y los nervios comenzaron a brotarle con el doble de intensidad que antes. Comenzó a caminar sin rumbo fijo mientas sacaba el móvil de su mochila, abrió la agenda, busco “Jack” y le dio a marcar llevándose el móvil a la oreja mientras cruzaba la esquina y alzaba la cabeza. Ante ella un apuesto caballero, bueno quizás no era para tanto, pero a los ojos de ella era el perfecto caballero. Apoyado en el coche, vestía unos vaqueros ya un poco viejos, con una camiseta blanca a juego con sus converse. Ella sonrió embobada mientras intentaba que el móvil no se le cayese de la mano cuando colgaba y lo guardaba en la mochila otra vez. Comenzó a caminar hacia el chico sin quitarle el ojo de encima, no sabia si caminaba rápido o lento, apenas sentía sus piernas estaba totalmente bloqueada, pero observaba al milímetro cada rasgo de él. Pelo castaño con algún destello rubio al reflejarse el sol sobre él, al igual que su barba de unos tres días, la cual rodeaba la sonrisa más perfecta que jamás ella había visto.
Jack se separó del coche mientras se quitaba las gafas de sol que cubrían sus ojos y se las ponía sobre su cabeza, a la vez que abría la puerta del copiloto haciendo una reverencia para que ella entra. 
-    Gracias. - Susurro tan bajito, que ni si quiera el cuello de su camisa pudo escucharlo. 
A apenas a unos centímetros de él, agachó la cabeza intimidada por aquellos enormes ojos azules y se sentó en el coche poniéndose el cinturón al instante. Jack se dio cuenta de aquellos nervios que la acechaban y se agacho poniendo su cara a la altura de la de ella.
-    Em. - Le susurro.
Emily se giro de inmediato clavando sus miradas como nunca antes se habían mirado, a tan solo unos centímetros de distancia. Los labios de Emily comenzaron a separarse, quería decir algo, pero Jack no la dejo dar ni un suspiro y pego sus labios contra los de ella haciéndoles olvidarse del mundo. Al separarse de nuevo esa sonrisa tonta se dibujo en sus rostros.


Arrancó el coche y se marcharon de allí en silencio, un silencio que pronto se rompió con sus risas y sus gritos al cantar sus canciones favoritas. Jack intentaba mantener la atención en la carretera, pero realmente él le estaba prestando atención a ella. Empezaron a contarse historias de su vida, fiestas locas que habían vivido, sus viajes al extranjero… hablaron de su familia, de sus amigos… pero sobre todo hablaron de sus sueños. De todas aquellas cosas que pretendían lograr a largo y corto plazo en sus vidas respectivamente. Se pasaron el camino hablando tanto que hasta se les hizo corto. 
En silencio, paró el motor, ambos abrieron las puertas y bajaron del coche. Él comenzó a caminar y al llegar a la parte de adelante del coche, se paró, miro hacían donde ella estaba y ofreciéndole su mano le dijo con una sonrisa que iluminaba todo su rostro:

- ¿Vamos?

En ese momento, tras esa mirada, comenzó algo que ni Emily ni Jack podrán olvidar jamás. Tal vez sea la mayor historia de amor o quizás de desamor que vivirán ambos...





Si os ha gustado este pequeño prólogo y queréis conocer las historias que nos esconden estos dos tortolitos (o al menos así son por el momento) dejad en los comentarios lo que os ha parecido y si os gustaría que continuase con dicho relato.


Hasta pronto queridos seguidores de la web, nos vemos en el próximo post.

Besitos de parte de: una servidora.