MI QUERIDO COLEGIO
Cierro los ojos, viajo al pasado. Los abro. No diviso a nadie hasta donde me alcanza la vista, pero escucho las voces, las risas, los gritos... de aquellos niños, de aquellos días donde el sol reinaba en lo alto del cielo azul. Mis pies se descalzan, y la arena blanca del suelo comienza a cubrirlos. Me giro y mi vestido blanco junto a mis largos cabellos rubios ondean al compas del viento silencioso. Ahora, ante mí, hay un edificio blanco de bajos techos. Tiene unas grandes ventanas que cubren casi toda su superficie. Me aproximo para ver que hay dentro y de nuevo el viento inocente choca contra mi haciendo bailar mi vestido otra vez.
Me asomo curiosa y observo esas paredes adornadas con cientos de dibujos llenos de color, llenos de sueños... Pero en el centro de la habitación ya solo quedan pupitres negros, manchados, vacíos. Allí donde niños inocentes soñaban con ser famosos astronautas o grandes futbolistas.
Ahora esos niños casi adultos, con casi dos décadas a la espalda y quizás algún que otro año más, ya no pintan sus sueños en pupitres de colores, ni entran en aulas inundadas de imaginación. Ahora aquellos niños entran en habitaciones con cientos de mesas en las que apenas entra un libro y donde las paredes son frías y están desnudas, aunque en el mejor de los casos son decoradas con carteles publicitarios de becas o cosas semejantes. Pero aquellos niños que ahora ya son mayores ya han creado su propia fabrica de sueños que poco a poco van haciéndose realidad.
Me asomo curiosa y observo esas paredes adornadas con cientos de dibujos llenos de color, llenos de sueños... Pero en el centro de la habitación ya solo quedan pupitres negros, manchados, vacíos. Allí donde niños inocentes soñaban con ser famosos astronautas o grandes futbolistas.
Ahora esos niños casi adultos, con casi dos décadas a la espalda y quizás algún que otro año más, ya no pintan sus sueños en pupitres de colores, ni entran en aulas inundadas de imaginación. Ahora aquellos niños entran en habitaciones con cientos de mesas en las que apenas entra un libro y donde las paredes son frías y están desnudas, aunque en el mejor de los casos son decoradas con carteles publicitarios de becas o cosas semejantes. Pero aquellos niños que ahora ya son mayores ya han creado su propia fabrica de sueños que poco a poco van haciéndose realidad.
Hoy hacemos un viaje al pasado, recordando aquellos días donde nada importaba más que jugar y disfrutar de la vida al máximo. Aquellos días donde nuestro mayor sueño era crecer y ahora que ya hemos crecido ese sueño ha sido sustituido por volver a aquello que un día ya vivimos.
Mucha mucha suerte para todos aquellos que tienen selectividad en estos días. No os preocupéis, todo llega a su debido tiempo y en su debido momento.
Mucha mucha suerte para todos aquellos que tienen selectividad en estos días. No os preocupéis, todo llega a su debido tiempo y en su debido momento.
¡ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO!
¡ H A S T A E L P R Ó X I M O P O S T !
